El veganismo no es una dieta

Ser vegano no trata sólo de no comer carne. Ni siquiera, de no comer nada de procedencia animal. Ser vegano es un estilo de vida muy pacífico que va mucho más allá.

El veganismo no es una dieta

 

Es cierto. Los veganos, no comemos carne, ni pescado, ni huevos, ni lácteos, ni miel. Pero ahí, no acaba todo. Nuestra filosofía de vida apuesta por un mundo sin sufrimiento, maltrato ni muerte animal. En este sentido, no consumimos productos con componentes animales, como la piel, la seda, la lana o las plumas, por ejemplo, en el caso de ropa, accesorios o decoración, entre otros. No utilizamos productos de higiene y cosmética con ingredientes de procedencia animal o que hayan sido testados en éstos. Y tampoco nos gustan los parques zoológicos, ni los acuarios, ni la hípica, ni los carruajes tirados por caballos, ni nada parecido.

Además, los veganos somos unos férreos defensores del medio ambiente y del desarrollo sostenible, de los productos naturales y no modificados genéticamente y sí, aunque no te lo creas, algunos veganos también comemos dulces y comida basura (vegetal), hay veganos con sobrepeso y obtenemos, de productos vegetales, nuestro aporte diario y necesario de proteínas. Lo único que debemos suplementar es la vitamina B12, ya que no se encuentra, de forma natural, en los alimentos de origen vegetal. ¡Ah! Y aunque a mi me encanta y lo hago todos los días, no todos meditamos, por ejemplo.

Cada día, más

Según datos de la consultora Lantern, en su estudio The Green revolution, «el 43% de los españoles afirma que reduce su consumo de carne roja o directamente la evita», mientras el 1,5% de los españoles se declara vegano o vegetariano (a éstos habría que sumar el 6,3% de flexiterianos —luego hablaremos de ellos—). Dos tercios de todos ellos, en España, son mujeres.

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El mismo estudio, pone de manifiesto que, «en sólo cinco años, los establecimientos veggies en España, se han duplicado», y no se nos tiene que escapar que las grandes cadenas de supermercados (y las no tan grandes) han ido incorporando productos sin componentes de procedencia animal entre sus opciones, como tofu, seitan, tempeh, soja, hamburguesas vegetales, galletas veganas, tortilla sin huevo y un largo etcétera.

2019, año del veganismo

Para el año 2020, y según el estudio citado anteriormente, «el mercado global de sustitutos de carne alcanzará los 5.000 millones de dólares». En el caso de Alemania, por ejemplo, en los últimos cinco años, el consumo de productos de origen vegetal ha aumentado un 1.800%. Y en Estados Unidos, un 13% de la población se describía como vegetariana, en 2013, frente al 1% de 1971.

Quizá por esta evolución a nivel mundial, la prestigiosa revista The Economist, se atrevió a decir, en sus predicciones para este año, que 2019 iba a ser el año del veganismo, un estilo de vida hacia donde se dirigen los millennials y a los que seguirán las empresas y los gobiernos.

Diferencias entre unos y otros

Todos los veganos son vegetarianos, pero no todos los vegetarianos son veganos. ¿Cuáles son las diferencias? A los veganos, ya los hemos definido a lo largo de las líneas anteriores. Los vegetarianos son como los veganos, pero, además, consumen huevos y lácteos. Después están los flexiterianos. Éstos son vegetarianos que muy puntualmente, consumen carne o pescado.

En el párrafo anterior, decíamos que todos los veganos son vegetarianos, pero no todos los veganos somos iguales. Hay tres tipos. De un lado, los veganos que corresponderían a todo lo que hemos dicho hasta ahora. Después están los crudiveganos, que no cocinan nada por encima de los 41 grados, y que consideran que, por encima de esta temperatura, los alimentos pierden muchas de sus propiedades nutricionales. Finalmente, están los frugívoros. Este colectivo sólo se alimenta de frutas, frutos secos o deshidratados y de sus zumos.

Este texto, lo publique, también, el 17 de noviembre de 2019, en requetecomo.com.

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